Acababa
de graduarme y al fin me iba a la Universidad de Canadá. Tenía que
irme a vivir con mis abuelos Carl y Moli, ya que mi padre Flecher
tenía que trasladarse a España para trabajar y mi madre Súe, ya
que mis padres se separaron, había formado una familia con otra
persona. Mamá quería que me fuese con ella a vivir y estudiar en
Los Ángeles pero todos mis amigos irían a la de Canadá asique como tengo 18 años, decidí irme con mis abuelos que me querían más
que mis propios padres. Flecher me acompañó al aeropuerto, se
despidió de mi con un beso simple en la frente y se fue a toda
prisa, mi padre siempre había preferido el trabajo antes que mi
felicidad pero yo ya estaba acostumbrada, ya no me sorprendía.
Subí
al avión y me senté en el asiento 174-N a mi derecha estaba una
niña de once años que era la primera vez que viajaba sola, se la
veía un poco nerviosa asique la pedí una botella de agua y una
chocolatina, lo cojió y me dio las gracias, yo me pedí una manzana.
Nos avisaron que no llegaríamos hasta mañana a las doce de la
mañana, eran las diez menos veinte, la niña llamada Caroline estaba
jugando con su Nintendo DS y yo estaba con el ordenador hablando por
la cam con Tiffany, mi mejor amiga, empecé a coger sueño asique
corté la conexión y pedí a las azafatas dos almohadas para
Caroline y para mi.
La
niña se durmió al instante pero a mi me costó más.
Me
levanté al día siguiente de sopetón, soñaba que alguien me
disparaba, miré a mi derecha y la niña no estaba, pero al rato
volvió. Pasaron las azafatas repartiendo un churro con chocolate
caliente para niños y café para mayores, cogí dos churros y dos de
chocolate caliente. Estaba apunto de llamar a casa de mis abuelos
cuando de repente sonó esto: “Estamos apunto de llegar a Canadá,
abróchense los cinturones y esperen. Gracias.” Cogí el teléfono
del avión y llamé a casa de los abuelos, sonó y sonó pero nadie
me respondió, colgué y llamé a Súe.
Al
teléfono
Súe-¿Diga?
Nagini-
Mamá, soy yo.
Súe-
¿Sigues en el avión?
Nagini-
Si, pero estamos apunto de aterrizar- Ya hemos llegado a Canadá,
estamos aterrizando. Esperen a que el avión toque Tierra para
quitarse el cinturon, salgan de uno en uno y decentemente. Gracias
por viajar con nosotros.- Bueno mamá,
ya hemos llegado, te quiero.
Por fin llegamos a Canadá, me alegré de tocar Tierra, vi a Caroline corriendo hacia sus padres, se la veía muy contenta. Se acercó a mi y me dio las gracias, la sonreí y me fui derecha a por mis maletas, me dí la vuelta y vi a Moli, mi abuela.
Moli-
¡Nani!
Nagini-
¡Abuela!
Moli-
Que grande estás, pero estás muy delgada. ¿Comes?
Nagini-
Si, me alegro de verte. ¡Abuelo!
Carl-
Nagi, ¿cómo estás?
Nagini-
Muy bien, ¿y tú?
Carl-
Como siempre, me mantengo. Dejame que valla a por tus maletas y tu de
mientras ve al coche con tu abuela.
Nagini-
Vale, deja que coja las que más pesan.
Cogí
las dos maletas y Moli me llevó hasta el coche. Era un coche gris
pero muy moderno, ¿quién dijo que mis abuelos no son modernos? Nos
metimos en el coche y nos volvimos a casa. La casa no era la misma en
la que crecí, vivían en un barrio de ricos, tenían una casa blanca
con un tejado marrón y una chimenea gris de cemento. Al llegar en el
suelo había un caminito de mármol serpenteante que te llevaba hasta
unas escaleras de madera que al subirlas chirriaban, al subirlas
había una puerta negra de madera con otra de mimbre que cubre la
otra, a la izquierda de esta había un banco de madera, a la derecha
una ventana con una mosquitera. Llegamos todos a la puerta, Carl sacó
las llaves y buscó las de la entrada, la encontró, era una llave
dorada y brillante, la abrió con un poco de temblor en la mano. Sonó
un “clac” de la llave, empujé la puerta y de dentro salía un
olor a lavanda. Entré yo la primera, después educadamente Carl le
dejó pasar a Moli y me quedé en el salón de pie asombrada, el
salón estaba pintado de verde, tenían dos sillones, eran grises
aterciopelados. A la izquierda había una escalera negra que llevaba
a los dormitorios, mi habitación era grande, la pared estaba pintada
de azul y el suelo era de madera lisa, tal y como a mi me gustaba, el
único problema era que estaba vacía. Carl me informó que traerían
ahora mis muebles, y sin más espera sonó el timbre que sonaba como
un cuco al dar las tres. Bajamos Carl y yo, Moli ya había abierto,
unos tres o cuatro hombres bajaban y subían los muebles. Al fin
terminaron, Carl firmó unos papeles y estos se fueron. Subí arriba
y Carl me ayudó a colocar los muebles en su sitio. El armario era de
madera blanca, muy grande; la cama era individual y grande, de madera
lisa; una cómoda negra con una lámpara azul; una mesa de estudio de
madera lisa y una silla roja con ruedas. Colocamos todo y luego el
abuelo me dejó sola para decorarlo a mi gusto, la verdad que quedó
muy bien. Bajé, eran las dos y media y Moli me llamaba para ir a
comer, había echo pastel de carne con puré de patata, estaba
bastante bueno, ayudé a recoger la mesa y me puse a fregar los
platos. Moli se puso a tejer y Carl se puso a leer, terminé y subí
a mi habitación. Cogí el portátil y me conecté, estaba Tiffany,
me contaba que ella ya estaba en Canadá desde ayer y que tenía
muchas ganas de verme, la propuse que quedáramos en el Hard Rock
Café a las seis en punto y ella me respondió que llamaría a los
demás y acepté. Llaman a la puerta
Moli-
Hija mía.
Nagini-
Dime abuela.
Moli-
Te traigo las sábanas.
Nagini-
¡Ah, gracias! Abuela...- La dije cuando estaba apunto de cerrarme la
puerta- voy a salir un rato con Tiffany y las demás, ¿vale?
Moli-
Me parece genial, sal y diviértete.
Nagini-
Llegaré sobre las diez.
Moli-
Aquí se cena a las ocho pero te dejaré la cena en el horno.
Nagini-
Vale, intentaré salir después de cenar.
Moli-
De acuerdo.
Se
fue y seguí hablando con Tiffany, que me pedía consejo para saber
que
ponerse
para salir. En el chat
Tiffany-
Tía, ¿a que no sabes qué?
Nagini-
Dispara.
Tiffany-
Adivina con quien estoy saliendo.
Nagini-
No me van las adivinanzas, ¿con Grec?
Tiffany-
No, es del grupo.
Nagini-
¿Tommas?
Tiffany-
¡Si!
Nagini-
¿Enserio?
Tiffany-
Sí, bueno que voy a prepararme, nos vemos en veinte minutos.
Nagini-
Vale, adiós.
Fuera
de línea
Me
puse a meter mi ropa en el armario y de paso busqué lo que me
pondría, tenía la habitación llena de ropa por todas partes. Por
fin encontré que ponerme, me puse unos pitillos azules, una sudadera
de StarBucks y unas Vans negras. Bajé y Carl ya no estaba, se había
ido a comprar maderas y pintura, llamaron a la puerta y abrí, era un
hombre raro que preguntaba por mí, se apartó y señaló a un coche
negro, un Citroen C3, para ser exactos. Era nuevo y parecía que era
para mi. Moli apareció detrás de mi preguntando quien era.
Moli-
Seguro que te lo ha mandado tu padre, ¿viene con alguna nota o
carta?
El
señor la dio una nota y esta me la dio, decía así:
Querida
Nani:
Hija,
este coche te lo he mandado para que no te enfades conmigo por no
haberme quedado
contigo,
espero que me perdones.
Papá
Menuda
carta más cursi me mandó, le di la carta a mi abuela, le cogí la
llave al hombre y me fui pitando con el. La verdad que el coche era
una pasada, finalmente me encantaba los caprichos que me daba mi
padre, esos caprichos que mi madre no soportaba, así me tiene. El
coche era negro por fuera pero por dentro era todo de color beige,
hasta el volante. Tenía GPS, le mandé a que me llevara hasta el
Hard Rock Café. Llegué rápidamente y bien. Tiffany y Tommas ya
estaban ahí, les pité y se acercaron al coche.
Tiffany-
Dios, tu coche es increíble. ¿Quién te lo ha comprado?
Nagini-
Mi padre me lo ha mandado desde España con una nota ridícula.
Tiffany-
Vale, apárca que cogemos sitio dentro.
Nagini-
Vale, ahora nos vemos.
Encontré
un sitio donde aparcar cerca del Café. Cuando entré, Cloe y Dylan
ya habían llegado, me alegré mucho de verles pero a ellos se les
veía más felices de verme.
Nagini-
¡Cloe!
Cloe-
¡Nagini! ¿Como estás? ¿Cuándo llegaste?
Nagini-
Muy bien, ¿y tú? Pues llegué hoy por la mañana.
Cloe-
¿Sí? Genial.
Nagini-
Sí, oye y...- De repente Darry entró por la puerta.
La
verdad que me sorprendió bastante, justo iba a preguntar por el,
parecía casualidad entró, era él. El mismo Darry de siempre, alto
con ojos claros y pelo castaño, su sonrisa blanqueada y su mirada
penetrante. Llegó hasta nuestra mesa y se sentó dos asientos a mi
derecha. Todavía no me había visto, seguro que pensaba que era una
de las de siempre. De repente saltó Cloe.
Cloe-
Adivina quien está aquí en estos instantes Darry.
Darry-
No se, ¿quién?
Cloe-
Míranos a todos muy bien y de cerca.
Darry-
Vale.
Realmente
esa voz medio grave y suave que tenía Darry me encantaba. Era mi
turno, le tocaba mirarme y darse cuenta de quién era. Darry me miró
y se quedó todo en silencio, definitivamente le sonreí.
Nagini-
¿Tengo algo en la cara?
Darry-
No...-Dijo con pausa.
Nagini-
Entonces, ¿qué? ¿No me saludas?
Darry-
¿Nagini?¿Eres tú enserio?
Nagini-
Si Darry, la misma de hace dos años, en carne y hueso.
La
tarde estuvo bastante bien, nos echamos unas risas, contamos
anécdotas... Eran las ocho en punto y seguro que Moli ya había echo
la cena, asique decidí volver ya a casa. Además, estaba cansada del
viaje.
Darry
se ofreció a acompañarme a casa y yo acepté. En el camino
estuvimos en silencio hasta que rompí el hielo.
Nagini-
¿Y qué tal las clases?¿A qué curso vas?
Darry-
Pués a la universidad como tú, ¿no?
Nagini-
Si...-reí falsamente- ¿No me cuentas nada?
Darry-
No se qué contarte la verdad.
Nagini-
¿Y la novia?- Darry empezó a reírse sin parar.- ¿Qué hace tanta
gracia?
Darry-
¿Novia? No tengo de eso... Sabes que estoy colado por ti desde
sexto.
Nagini-
Darry, no me hagas esto. Lo dejamos claro al romper.
Darry-
Ya,-me cortó- pero, ¿porqué no intentarlo?
Nagini-
Lo dejamos porque no iba bien...
Darry-
En realidad fue porque tenías que irte a vivir con tu madre 2 años
a Los Ángeles.
Nagini-
Ya, pero...
Darry-
Y ahora... estás aquí.
Nagini-
Lo se...
De
repente se abalanzó sobre mí y me besó desesperadamente, pero
estaba claro que no podía detenerlo, el me gustaba.
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