domingo, 30 de marzo de 2014

CAPíTULO 1

Acababa de graduarme y al fin me iba a la Universidad de Canadá. Tenía que irme a vivir con mis abuelos Carl y Moli, ya que mi padre Flecher tenía que trasladarse a España para trabajar y mi madre Súe, ya que mis padres se separaron, había formado una familia con otra persona. Mamá quería que me fuese con ella a vivir y estudiar en Los Ángeles pero todos mis amigos irían a la de Canadá asique como tengo 18 años, decidí irme con mis abuelos que me querían más que mis propios padres. Flecher me acompañó al aeropuerto, se despidió de mi con un beso simple en la frente y se fue a toda prisa, mi padre siempre había preferido el trabajo antes que mi felicidad pero yo ya estaba acostumbrada, ya no me sorprendía.

Subí al avión y me senté en el asiento 174-N a mi derecha estaba una niña de once años que era la primera vez que viajaba sola, se la veía un poco nerviosa asique la pedí una botella de agua y una chocolatina, lo cojió y me dio las gracias, yo me pedí una manzana. Nos avisaron que no llegaríamos hasta mañana a las doce de la mañana, eran las diez menos veinte, la niña llamada Caroline estaba jugando con su Nintendo DS y yo estaba con el ordenador hablando por la cam con Tiffany, mi mejor amiga, empecé a coger sueño asique corté la conexión y pedí a las azafatas dos almohadas para Caroline y para mi.
La niña se durmió al instante pero a mi me costó más.

Me levanté al día siguiente de sopetón, soñaba que alguien me disparaba, miré a mi derecha y la niña no estaba, pero al rato volvió. Pasaron las azafatas repartiendo un churro con chocolate caliente para niños y café para mayores, cogí dos churros y dos de chocolate caliente. Estaba apunto de llamar a casa de mis abuelos cuando de repente sonó esto: “Estamos apunto de llegar a Canadá, abróchense los cinturones y esperen. Gracias.” Cogí el teléfono del avión y llamé a casa de los abuelos, sonó y sonó pero nadie me respondió, colgué y llamé a Súe.
Al teléfono

Súe-¿Diga?
Nagini- Mamá, soy yo.
Súe- ¿Sigues en el avión?
Nagini- Si, pero estamos apunto de aterrizar- Ya hemos llegado a Canadá, estamos aterrizando. Esperen a que el avión toque Tierra para quitarse el cinturon, salgan de uno en uno y decentemente. Gracias por viajar con nosotros.- Bueno mamá, ya hemos llegado, te quiero.

Por fin llegamos a Canadá, me alegré de tocar Tierra, vi a Caroline corriendo hacia sus padres, se la veía muy contenta. Se acercó a mi y me dio las gracias, la sonreí y me fui derecha a por mis maletas, me dí la vuelta y vi a Moli, mi abuela.

Moli- ¡Nani!
Nagini- ¡Abuela!
Moli- Que grande estás, pero estás muy delgada. ¿Comes?
Nagini- Si, me alegro de verte. ¡Abuelo!
Carl- Nagi, ¿cómo estás?
Nagini- Muy bien, ¿y tú?
Carl- Como siempre, me mantengo. Dejame que valla a por tus maletas y tu de mientras ve al coche con tu abuela.
Nagini- Vale, deja que coja las que más pesan.
Cogí las dos maletas y Moli me llevó hasta el coche. Era un coche gris pero muy moderno, ¿quién dijo que mis abuelos no son modernos? Nos metimos en el coche y nos volvimos a casa. La casa no era la misma en la que crecí, vivían en un barrio de ricos, tenían una casa blanca con un tejado marrón y una chimenea gris de cemento. Al llegar en el suelo había un caminito de mármol serpenteante que te llevaba hasta unas escaleras de madera que al subirlas chirriaban, al subirlas había una puerta negra de madera con otra de mimbre que cubre la otra, a la izquierda de esta había un banco de madera, a la derecha una ventana con una mosquitera. Llegamos todos a la puerta, Carl sacó las llaves y buscó las de la entrada, la encontró, era una llave dorada y brillante, la abrió con un poco de temblor en la mano. Sonó un “clac” de la llave, empujé la puerta y de dentro salía un olor a lavanda. Entré yo la primera, después educadamente Carl le dejó pasar a Moli y me quedé en el salón de pie asombrada, el salón estaba pintado de verde, tenían dos sillones, eran grises aterciopelados. A la izquierda había una escalera negra que llevaba a los dormitorios, mi habitación era grande, la pared estaba pintada de azul y el suelo era de madera lisa, tal y como a mi me gustaba, el único problema era que estaba vacía. Carl me informó que traerían ahora mis muebles, y sin más espera sonó el timbre que sonaba como un cuco al dar las tres. Bajamos Carl y yo, Moli ya había abierto, unos tres o cuatro hombres bajaban y subían los muebles. Al fin terminaron, Carl firmó unos papeles y estos se fueron. Subí arriba y Carl me ayudó a colocar los muebles en su sitio. El armario era de madera blanca, muy grande; la cama era individual y grande, de madera lisa; una cómoda negra con una lámpara azul; una mesa de estudio de madera lisa y una silla roja con ruedas. Colocamos todo y luego el abuelo me dejó sola para decorarlo a mi gusto, la verdad que quedó muy bien. Bajé, eran las dos y media y Moli me llamaba para ir a comer, había echo pastel de carne con puré de patata, estaba bastante bueno, ayudé a recoger la mesa y me puse a fregar los platos. Moli se puso a tejer y Carl se puso a leer, terminé y subí a mi habitación. Cogí el portátil y me conecté, estaba Tiffany, me contaba que ella ya estaba en Canadá desde ayer y que tenía muchas ganas de verme, la propuse que quedáramos en el Hard Rock Café a las seis en punto y ella me respondió que llamaría a los demás y acepté. Llaman a la puerta

Moli- Hija mía.
Nagini- Dime abuela.
Moli- Te traigo las sábanas.
Nagini- ¡Ah, gracias! Abuela...- La dije cuando estaba apunto de cerrarme la puerta- voy a salir un rato con Tiffany y las demás, ¿vale?
Moli- Me parece genial, sal y diviértete.
Nagini- Llegaré sobre las diez.
Moli- Aquí se cena a las ocho pero te dejaré la cena en el horno.
Nagini- Vale, intentaré salir después de cenar.
Moli- De acuerdo.

Se fue y seguí hablando con Tiffany, que me pedía consejo para saber que
ponerse para salir. En el chat

Tiffany- Tía, ¿a que no sabes qué?
Nagini- Dispara.
Tiffany- Adivina con quien estoy saliendo.
Nagini- No me van las adivinanzas, ¿con Grec?
Tiffany- No, es del grupo.
Nagini- ¿Tommas?
Tiffany- ¡Si!
Nagini- ¿Enserio?
Tiffany- Sí, bueno que voy a prepararme, nos vemos en veinte minutos.
Nagini- Vale, adiós.

Fuera de línea

Me puse a meter mi ropa en el armario y de paso busqué lo que me pondría, tenía la habitación llena de ropa por todas partes. Por fin encontré que ponerme, me puse unos pitillos azules, una sudadera de StarBucks y unas Vans negras. Bajé y Carl ya no estaba, se había ido a comprar maderas y pintura, llamaron a la puerta y abrí, era un hombre raro que preguntaba por mí, se apartó y señaló a un coche negro, un Citroen C3, para ser exactos. Era nuevo y parecía que era para mi. Moli apareció detrás de mi preguntando quien era.

Moli- Seguro que te lo ha mandado tu padre, ¿viene con alguna nota o carta?

El señor la dio una nota y esta me la dio, decía así:

Querida Nani:
Hija, este coche te lo he mandado para que no te enfades conmigo por no haberme quedado
contigo, espero que me perdones.
Papá

Menuda carta más cursi me mandó, le di la carta a mi abuela, le cogí la llave al hombre y me fui pitando con el. La verdad que el coche era una pasada, finalmente me encantaba los caprichos que me daba mi padre, esos caprichos que mi madre no soportaba, así me tiene. El coche era negro por fuera pero por dentro era todo de color beige, hasta el volante. Tenía GPS, le mandé a que me llevara hasta el Hard Rock Café. Llegué rápidamente y bien. Tiffany y Tommas ya estaban ahí, les pité y se acercaron al coche.

Tiffany- Dios, tu coche es increíble. ¿Quién te lo ha comprado?
Nagini- Mi padre me lo ha mandado desde España con una nota ridícula.
Tiffany- Vale, apárca que cogemos sitio dentro.
Nagini- Vale, ahora nos vemos.

Encontré un sitio donde aparcar cerca del Café. Cuando entré, Cloe y Dylan ya habían llegado, me alegré mucho de verles pero a ellos se les veía más felices de verme.

Nagini- ¡Cloe!
Cloe- ¡Nagini! ¿Como estás? ¿Cuándo llegaste?
Nagini- Muy bien, ¿y tú? Pues llegué hoy por la mañana.
Cloe- ¿Sí? Genial.
Nagini- Sí, oye y...- De repente Darry entró por la puerta.

La verdad que me sorprendió bastante, justo iba a preguntar por el, parecía casualidad entró, era él. El mismo Darry de siempre, alto con ojos claros y pelo castaño, su sonrisa blanqueada y su mirada penetrante. Llegó hasta nuestra mesa y se sentó dos asientos a mi derecha. Todavía no me había visto, seguro que pensaba que era una de las de siempre. De repente saltó Cloe.

Cloe- Adivina quien está aquí en estos instantes Darry.
Darry- No se, ¿quién?
Cloe- Míranos a todos muy bien y de cerca.
Darry- Vale.
Realmente esa voz medio grave y suave que tenía Darry me encantaba. Era mi turno, le tocaba mirarme y darse cuenta de quién era. Darry me miró y se quedó todo en silencio, definitivamente le sonreí.

Nagini- ¿Tengo algo en la cara?
Darry- No...-Dijo con pausa.
Nagini- Entonces, ¿qué? ¿No me saludas?
Darry- ¿Nagini?¿Eres tú enserio?
Nagini- Si Darry, la misma de hace dos años, en carne y hueso.

La tarde estuvo bastante bien, nos echamos unas risas, contamos anécdotas... Eran las ocho en punto y seguro que Moli ya había echo la cena, asique decidí volver ya a casa. Además, estaba cansada del viaje.
Darry se ofreció a acompañarme a casa y yo acepté. En el camino estuvimos en silencio hasta que rompí el hielo.

Nagini- ¿Y qué tal las clases?¿A qué curso vas?
Darry- Pués a la universidad como tú, ¿no?
Nagini- Si...-reí falsamente- ¿No me cuentas nada?
Darry- No se qué contarte la verdad.
Nagini- ¿Y la novia?- Darry empezó a reírse sin parar.- ¿Qué hace tanta gracia?
Darry- ¿Novia? No tengo de eso... Sabes que estoy colado por ti desde sexto.
Nagini- Darry, no me hagas esto. Lo dejamos claro al romper.
Darry- Ya,-me cortó- pero, ¿porqué no intentarlo?
Nagini- Lo dejamos porque no iba bien...
Darry- En realidad fue porque tenías que irte a vivir con tu madre 2 años a Los Ángeles.
Nagini- Ya, pero...
Darry- Y ahora... estás aquí.
Nagini- Lo se...


De repente se abalanzó sobre mí y me besó desesperadamente, pero estaba claro que no podía detenerlo, el me gustaba.

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